Greenward impulsa la incorporación urgente de una enmienda a la Ley de Cambio Climático para incluir el modelo PACE en nuestro marco regulatorio

Madrid, 26 de noviembre 2020. — Los 27.000 millones de euros que llegarán a España de la UE con el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia ayudarán a hacer realidad los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) del gobierno para avanzar en la descarbonización mediante la rehabilitación energética de edificios. También serán un impulso para avanzar en la Estrategia a largo plazo para la rehabilitación energética en el sector de la edificación en España (ERESEE) elaborada por Fomento hacia la transformación del parque inmobiliario en un modelo de consumo casi nulo antes de 2050. Pero son insuficientes.

Las necesidades de inversión en eficiencia energética en España solo entre 2021 y 2030 superan los 85.000 millones de euros; más de 40.000 de ellos corresponden a proyectos de descarbonización del parque edificado. Es imposible que las cuentas públicas, incluso con el apoyo desde EU Nextgeneration, financien en solitario la inversión que se necesitará en los próximos diez años para cumplir los objetivos de eficiencia energética en edificios que exige la Unión Europea. Esto nos aleja de poder cumplir el objetivo de neutralidad climática en 2050 que marca la institución europea, y para el que El Consejo de Ministros, a propuesta del MITECO, ha aprobado la Estrategia a Largo Plazo para una Economía Española Moderna, Competitiva y Climáticamente Neutra en 2050 (ELP 2050).

A pesar de que la Ley 8/2020 sobre la rehabilitación, regeneración y renovación urbana ha ido potenciando el acceso a subvenciones y la recuperación y eliminación de trabas existentes que hacen cada vez más viable poder afrontar una reforma energética, el crédito privado sigue estando restringido dado que son pocas las entidades financieras que otorgan préstamos a la financiación de comunidades de vecinos y propietarios de inmuebles y edificios.  Un proyecto, además, costoso. A modo de ejemplo, la reforma integral de un edificio de 20 viviendas de 100 m2, incluyendo envolvente, calderas y otros elementos, supondría un desembolso aproximado de 300.000 euros.

Las pocas entidades financieras que están presentes en financiación a estos proyectos en España otorgan préstamos con un tipo de interés que suele ser fijo y con un plazo máximo de financiamiento que suele ser inferior a 10 años -la media aproximada ronda los 6 ó 7 años-. Esto resulta insuficiente para acometer reformas integrales salvo que la financiación bancaria venga acompañada de un desembolso, en muchas ocasiones inasumible para los propietarios. No hay en el mercado productos y estructuras financieras que faciliten la financiación del 100% del coste del proyecto, a largo plazo, a tipos competitivos y bajo modelos estandarizables que disminuyan el riesgo de la operación y permitan su escala.

Necesitamos normativas eficaces e instituciones especializadas que sean capaces de dar soluciones innovadoras y canalizar el gran volumen de capital privado que existe proveniente de inversores interesados en apostar por la rehabilitación energéticamente eficiente y que actualmente está infrautilizado.

Como señala Eduardo Brunet, fundador y CEO de Greenward, “El nuevo mantra de la financiación verde o sostenible que envía Bruselas es el `blended finance´ o la eficiente interacción entre subvenciones, ayudas, garantías y créditos blandos del sector público con financiación en escala desde el sector privado. Solo la correcta e inteligente articulación de estos mecanismos será capaz de atraer los ingentes recursos financieros necesarios en este campo de la rehabilitación energética de edificios. Caer en la tentación de una rápida dilapidación de estas ayudas europeas a través de subvenciones e inversión directa finalista desde el sector público, con seguridad invadiendo espacios donde perfectamente podría entrar el capital privado, sería la perdida de una oportunidad histórica y se alejaría de ese concepto de Nueva Economía que subyace también como pilar del Pacto Verde o EU Next Generation”.

Incorporar préstamos PACE como solución

La vía que ofrece más potencial en este contexto es la de la financiación alternativa a través de fondos y vehículos de financiación especializados, que son capaces de proporcionar una mejor valoración del riesgo implícito del proyecto y no tienen los costes estructurales de los bancos ni las cortapisas que implican sus criterios corrientes de consumo de capital.

Estos financiadores especializados están además en la mejor posición para ofrecer y participar en soluciones y productos de financiación innovadores, como modelos de eficiencia como servicio, sistemas de repayment a través de la factura energética, contratos de compraventa de “negawatios” o sistemas de compensación de edificabilidad, entre otros.

Por eso Greenward está trabajando en los ámbitos institucionales para lograr la incorporación urgente de una enmienda a la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética que se está tramitando y que, previsiblemente, verá la luz el próximo mes de febrero, para poder trasladar a nuestro marco regulatorio el exitoso sistema de financiación PACE -Programa para la Activación de Capital Ecológico en Edificios- operativo ya en numerosos países.

El programa, de colaboración público-privada, permite canalizar el capital privado a la financiación de proyectos de eficiencia, sin desembolso para los propietarios o los gestores de inmuebles, sin coste para la Administración y en condiciones muy atractivas para los inversores a largo plazo en términos de vencimiento, garantías y rentabilidad.

El modelo, que es intermediado desde el municipio en que se lleve a cabo la rehabilitación, es un mecanismo totalmente voluntario de financiación de reformas de eficiencia energética en inmuebles que facilita y abarata, así, el acceso a los fondos necesarios porque mediante los préstamos PACE, el 100% del coste de las mejoras de la eficiencia de los inmuebles se financia con fondos privados, contra el inmueble -financiación que se traspasa con el inmueble en caso de venta-, con un plazo de amortización de hasta 25 años, un tipo de interés fijo y el único límite en su importe del 20% del valor del edificio y que, además, no se acelera en caso de impago.

Con los préstamos PACE, el repayment de la financiación se canaliza a través de una contribución local especial no tributaria -una suerte de IBI- que, sin constituir un impuesto nuevo ni una subida de los existentes, goza del beneficio de una hipoteca legal tácita sobre el edificio, gira el ayuntamiento competente, y cuyo importe es equivalente a la cuota de amortización y los intereses de la financiación del proyecto de rehabilitación durante el plazo acordado de financiación.

Tiene además la ventaja fundamental de considerarse un gasto operativo, no activarse en el balance del propietario del edificio, no requerir gastos de otorgamiento de hipoteca, ser reclamado en caso de impago por la administración tributaria, gozar de una garantía real tacita y no acelerarse en caso de impago (como con el IBI el propietario solo respondería de los últimos tres años).

La experiencia de este mecanismo en otros países -en Estados Unidos se ha otorgado ya financiación por un valor cercano a 7.000 millones de dólares a través del modelo- demuestra que PACE genera beneficios para todos los agentes involucrados: propietarios, inversores, entidades locales y la sociedad en su conjunto.

Otras medidas que ayudarían a los propietarios de inmuebles

Para Greenward, la colaboración estrecha con los municipios, que son las administraciones más cercanas a los propietarios de los inmuebles, será clave, tanto en labores de comunicación, asesoramiento y facilitación de trámites administrativos y licencias, como en la canalización de ayudas que cubran la primera fase de análisis técnicos (auditorías energéticas) de los proyectos de rehabilitación.

Si nos centramos en comunidades vecinales, un amplio colectivo afectado, además de la inclusión de PACE en nuestro marco regulatorio, Greenward también ve imprescindible una reforma de la Ley de Propiedad Horizontal para facilitar la toma de decisión en Junta vecinal de las actuaciones necesarias, así como clarificar el carácter preferente de los créditos de la comunidad de propietarios frente a los posibles morosos, y declarar estos proyectos dentro del deber de conservación del edificio (en cuanto activo contaminante) equiparándolo al régimen de reformas de accesibilidad. El departamento de relaciones institucionales de Greenward también trabaja promoviendo una enmienda en este sentido para que sea estudiada por los grupos políticos en la tramitación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética.

Finalmente, a la hora de acometer un proyecto de rehabilitación, los propietarios deben tener en cuenta que las ayudas públicas suelen abonarse una vez terminada la obra y, además, en su mayoría, computan como ingreso en el IRPF. En este sentido, para Greenward es fundamental una reforma fiscal para soslayar esta injusta atribución de rentas.

-FIN-

Acerca de Greenward Partners

Greenward Partners es la primera empresa para la activación de capital ecológico en España. Financia proyectos de mejora de eficiencia energética en todo tipo de edificios a través de préstamos que se pagan exclusivamente con los ahorros generados por esas mejoras, con la única garantía adicional de los propios inmuebles. Estos instrumentos de financiación se conocen como Préstamos para la Activación del Capital Ecológico (e-PACE). Asimismo, Greenward desarrolla soluciones y servicios de inteligencia y tecnológicos para la medición, optimización y gestión de los ahorros energéticos en inmuebles; promueve un mercado de negociación de certificados de ahorro energético y aboga por la creación en España de un banco verde  (green bank), un esquema de colaboración público-privada que permita hacer frente al déficit de inversión y financiación de proyectos para la lucha contra el cambio climático y, en particular, para la mejora de la eficiencia energética.

Más información en www.greenwardpartners.com

Twitter:@GreenwardP

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GRAYLING

Aboga por alinear más eficientemente los instrumentos públicos con la iniciativa privada para cumplir los objetivos que exige la Unión Europea

 

Madrid, 12 de noviembre de 2020. — Pese a que crece el número de Green Banks operativos con resultados muy positivos en países como Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, Australia, Japón o Sudáfrica, entre otros, España no cuenta con ninguna entidad de este tipo, que, promoviendo la innovación financiera, lograría multiplicar y acelerar el impacto de los limitados fondos públicos y, sobre todo, canalizar la inversión privada para acelerar la transición hacia las energías limpias y una economía descarbonizada aprovechando la experiencia, flexibilidad y agilidad del mundo empresarial.

En este contexto, el equipo de relaciones institucionales de Greenward, primera empresa en España especializada en la activación del capital ecológico en el sector edificado a través de la certificación y financiación de proyectos de renovación energética integral de edificios, desarrolla una importante labor para abrir con urgencia el debate parlamentario y social sobre la posibilidad de transformar el Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), en el primer banco verde operativo en nuestro país.

La propuesta de Greenward se enmarca en la corriente de mejora medioambiental y lucha contra el cambio climático impulsada por el Plan de Recuperación para Europa de la Comisión Europea, que, entre otras medidas, promueve la iniciativa Ola de renovación inmobiliaria –Renovation Wave– que aspira a duplicar la tasa de rehabilitaciones en la próxima década para recortar las emisiones de gases de efecto invernadero, impulsar la recuperación y reducir la pobreza energética a través de la mejora de la eficiencia energética del parque edificado, responsable del 36% de la emisión de gases de efecto invernadero y el mayor consumidor de energía de la Unión Europea.

Según ha señalado Eduardo Brunet, CEO y fundador de Greenward, “El actual sistema de subvenciones públicas no está funcionando porque sus aportaciones resultan insuficientes y hay un gran volumen de capital de grandes inversores institucionales, fondos de inversión y fondos de pensiones que podría sumarse. Con esta propuesta buscamos multiplicar los recursos y marco de actuación del FNEE, actor privilegiado e infrautilizado, que, al convertirse ahora además en catalizador de inversión privada y canalizar todo ese potencial de colaboración público/privada, contribuiría a multiplicar la tasa de financiación de proyectos dirigidos a mejorar la eficiencia energética de los edificios y descarbonización de la economía.

En España, el parque edificado presenta una necesidad urgente de renovación. El 55% de los 10 millones de edificios existentes -con 26 millones de viviendas- se construyó antes de que hubiera normativa aplicable y el 40% incluye los criterios de la normativa -muy básica- de 1979. Sólo un 5% está construido siguiendo las recomendaciones del Código Técnico de la Edificación vigente. Las necesidades de inversión en eficiencia energética en España entre 2021 y 2030 superan los 85.000 millones de euros, de los que más de 45.000 corresponden a proyectos de descarbonización del parque edificado. Es imposible que las cuentas públicas, incluso con el apoyo desde NextGeneration EU, financien en solitario la inversión que se necesitará en los próximos diez años para cumplir los objetivos de eficiencia energética en edificios que exige la Unión Europea.

Actualmente, no existen en el mercado español productos ni estructuras que faciliten la financiación a largo plazo, a tipos de interés competitivos y bajo modelos estandarizables que disminuyan el riesgo de la operación y permitan su escala, cubriendo el 100% del coste del proyecto. “Los proyectos de eficiencia energética entregan un conjunto de valor -capital ecológico hasta ahora invisible- que va más allá del mero ahorro en la factura. Es hora de articular sistemas que permitan monetizar tales beneficios, tanto a través de certificados de eficiencia energética, como derechos de CO2 o servicios de flexibilidad al sistema energético que incrementen el atractivo y la financiabilidad de estos proyectos«, explica Brunet.

Contribución para superar la crisis económica

La Ola de renovación propuesta por la UE contribuirá a paliar la crisis económica provocada por la pandemia Covid-19 y a generar empleo, dado que sería necesario aprovechar todo el potencial del sector de la construcción. De todas las líneas de actuación en la lucha contra el cambio climático, la rehabilitación energética es la que mayor número de puestos de trabajo genera por cada millón de euros invertido (según datos de la CEOE, entre 24 y 27 empleos creados y mantenidos al año).

Algunos ejemplos en el entorno europeo muestran que los fondos públicos aportados para la rehabilitación edificatoria en eficiencia energética promueven una actividad económica que los multiplica por 6,5, reducen los costes de desempleo un 95% del valor de la subvención, y producen un retorno fiscal que los multiplica por 1,9.

Tomando como referencia esas ratios en el escenario más conservador, si entre el FNEE, el Plan de Vivienda y los Fondos Europeos se destinaran 2.000 millones de euros al año (que supone pasar de las 30.000 viviendas rehabilitadas actualmente a 120.000), en cuatro años se habría:

Nuevas capacidades del FNEE como Green Bank

Los actuales sistemas de subvenciones para proyectos de rehabilitación o renovación energética no están funcionando en España por cuanto sus importes son muy limitados e implican trámites administrativos complejos y largos. Además, el beneficiario tiene que anticipar la inversión, lo que perjudica a la opcionalidad en los proyectos integrales más ambiciosos.

La propuesta presentada por Greenward contempla proporcionar al Fondo Nacional de Eficiencia Energética de un mandato más amplio y dotarlo de unos nuevos instrumentos que le acerquen al modelo de Banco Verde, atrayendo el capital privado que permita que los grandes proyectos de renovación energética se afronten con menos trabas. La gestión del  “nuevo” banco verde se encargaría a un equipo ejecutivo contratado en el sector privado con probada experiencia en financiación climática, renovación energética y mercados de capitales, que reportaría al órgano público de control del FNEE.

Entre las nuevas capacidades de la entidad encontraríamos el poder sustituir y complementar programas de subvenciones por sistemas de compra de certificados de eficiencia energética, fondos de garantía, promover nuevas tecnologías y estructuras de desarrollo e implementación de proyectos de renovación, actuar de agregador de proyectos y warehousing, facilitar asistencia técnica y costes de pre-proyecto y maximizar el acceso al mercado de capitales, tanto como emisor de bonos verdes como a través de líneas de garantía en emisiones de terceros para la financiación de grandes proyectos de rehabilitación energética cualificados.

Multiplicar por cuatro la inversión pública con capital privado

La propuesta de Greenward contempla dotar al banco verde emergente de las aportaciones anuales con que cuenta el FNEE -de unos 250 millones de euros- a las que se sumarían nuevas aportaciones derivadas del ICO, líneas del Banco Europeo de Inversiones, participación en el mercado de derechos de emisión y de un recurso extraordinario dentro del plan NextGeneration EU. El sumatorio de todos los fondos podría alcanzar fácilmente una cifra superior a los 2.000 millones de euros.  El objetivo: multiplicar cada euro de inversión del FNEE en financiación de proyectos de renovación energética por, como mínimo, 4 incorporando capital privado, pudiendo superar los 8.000 millones de euros al año.

El banco verde accedería también a los nuevos instrumentos y recursos que se van a poner en marcha tanto desde InvestEU como desde la iniciativa Renovation Wave.

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Greenward Partners es la primera empresa para la activación de capital ecológico en España. Financia proyectos de mejora de eficiencia energética en todo tipo de edificios a través de préstamos que se pagan exclusivamente con los ahorros generados por esas mejoras, con la única garantía adicional de los propios inmuebles. Estos instrumentos de financiación se conocen como Préstamos para la Activación del Capital Ecológico (PACE). Asimismo, Greenward desarrolla soluciones y servicios de inteligencia y tecnológicos para la medición, optimización y gestión de los ahorros energéticos en inmuebles; promueve un mercado de negociación de certificados de ahorro energético y aboga por la creación en España de un banco verde  (green bank), un esquema de colaboración público-privada que permita hacer frente al déficit de inversión y financiación de proyectos para la lucha contra el cambio climático y, en particular, para la mejora de la eficiencia energética. Más información en www.greenwardpartners.com

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Reúne a los sectores de la construcción, el hábitat y las finanzas para fomentar la edificación sostenible a través de una financiación inteligente

Greenward Partners (GWP) ha anunciado su incorporación al Proyecto AÚNA, consorcio español formado por entidades de los sectores de la construcción, el hábitat y las finanzas para fomentar la edificación sostenible mediante un modelo de financiación funcional e inteligente.
El proyecto, coordinado por Green Building Council España (GBCe), cuenta con un presupuesto de un millón de euros, está financiado por la Unión Europea a través del programa marco H2020* y tendrá una duración inicial de 24 meses, si bien nace con vocación de convertirse en un foro permanente de referencia.

Más de 70 asistentes han participado en la reunión de lanzamiento del foro, que ha contado con la presencia de agentes clave para abrir el necesario diálogo multilateral de cara a fomentar la financiación inteligente de edificios sostenibles, entre ellos, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA), la Oficina española para el Cambio Climático o la Agencia Ejecutiva de la Comisión Europea para las pequeñas y medianas empresas (EASME), además de diferentes organizaciones de los sectores financieros y de la edificación.

Según ha señalado Eduardo Brunet, cofundador y CEO de Greenward Partners, “Formar parte del Proyecto AÚNA es un paso importante dentro de la estrategia de GWP, dado que nuestros objetivos están completamente alineados. La proliferación de iniciativas de colaboración público-privada es absolutamente necesaria poder mejorar la eficiencia energética de los edificios en España.”

Lenguaje único entre edificación, hábitat y financiación

Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, la financiación necesaria para la mejora de la eficiencia energética de los edificios en España se estima en 45.000 millones de euros para los próximos 10 años. En este punto, como señala Fernando de Roda, cofundador y CEO de Greenward Partners “El Proyecto AÚNA materializa un foro en el que sectores con lenguajes diferenciados se unen en un marco de diálogo permanente para identificar barreras y potenciar las mejores prácticas de financiación de la edificación sostenible. Así como desarrollar herramientas que puedan replicarse a mayor escala”.

Además de Greenward Partners y GBCe, AÚNA cuenta en su consorcio con la Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI); la sociedad de tasación Cohispania; Analistas Financieros Internacionales (AFI); Ecooo Revolución Solar, S.L.; la Agencia Extremeña de la Energía (AGENEX); el Instituto de la Construcción de Castilla y León (ICCL) y el Clúster de Hábitat Eficiente (AEICE).

El consorcio trabajará en cuatro rondas para avanzar en la definición práctica de medidas de financiación, con los siguientes indicadores de progreso claramente definidos:
a) Preparación, definición y planificación del foro de discusión.
b) Extensión al sector de la rehabilitación en el sentido más amplio.
c) Divulgación e implicación ciudadana.
d) Contribución a los objetivos del PNIEC y la ERESEE para 2023.

Colaboración de instituciones y ciudadanía

AÚNA se dirige también a los propios ciudadanos, pieza clave en la rehabilitación. Igualmente, busca la colaboración de los responsables políticos para que las recomendaciones de AÚNA puedan incorporarse a las diferentes estrategias y políticas públicas.

Así, según pretende trasladar el nombre del foro, “AÚNA busca aunar fuerzas, sumar conocimientos y esfuerzos para contribuir al desarrollo sostenible y a una nueva economía europea descarbonizada”, explica Emilio Miguel Mitre, director de relaciones internacionales de GBCe y coordinador del proyecto. “Uno de los objetivos de AÚNA es convertirse en un gran ecosistema de actores de las cadenas de valor de la construcción, la energía, las finanzas, los poderes públicos y la ciudadanía”, añade.

Un gran paso para la edificación sostenible

El objetivo general de AÚNA es impulsar la rehabilitación de los edificios abordando una de sus barreras más importantes: el acceso a una financiación adecuada y asequible. Para lograr el objetivo europeo de descarbonización total de nuestro parque edificado en 2050 se necesitan nuevos modelos de financiación para las actuaciones de renovación, con las condiciones más favorables y adecuadas a cada situación.

El proyecto nace así como una gran mesa de diálogo para comprender los modelos de financiación de la edificación sostenible y permitir el trabajo conjunto de ambas partes que logre emprender colaboraciones que implementen esos modelos en España. AÚNA contribuirá a lograr los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) y la Actualización 2020 de la Estrategia a largo plazo para la Rehabilitación Energética en el Sector de la Edificación en España (ERESEE).

(*) El Proyecto AÚNA ha recibido financiación del programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea en virtud del Acuerdo de Subvención número 957119. El contenido aquí presentado refleja únicamente la opinión del autor. La Comisión Europea y el EASME no son responsables del uso que pueda hacerse de la información que contiene.

Por Beatriz Treceño. Madrid

La Transición energética solo será posible con capital privado. Sobre esta premisa, la compañía de capital ecológico Greenward Partners pretende captar 20 millones de euros en los próximos tres años para financiar proyectos de eficiencia energética en edificios públicos y privados en España, donde se estima que el 85% del parque es ineficiente a nivel energético. Y, según los cálculos del Ministerio para la Transición Ecológica, actualizarlos supondrá un coste superior a los 40.000 millones de euros en los próximos 10 años. «El error de base es abordar la transición energética a cargo de los impuestos. Lo público tiene que abrir instrumentos ágiles para atraer capital privado, no hacer inversión directa», explica Eduardo Brunet, CEO de Greenward Partners.

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Cómo financiar la mejora de la eficiencia energética en su municipio sin coste para las cuentas públicas

Los edificios son el primer contaminante del planeta, responsables del 40% del consumo de energía y del 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por tanto, su potencial para la mejora de la eficiencia energética -su ahorro potencial en energía y en volumen de emisiones- constituye una enorme oportunidad. El presidente de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), Faith Birol, ha señalado que “la eficiencia energética es la primera fuente de energía de este planeta”, pero en su mayor parte permanece oculta en el parque edificado.

España necesitará invertir 40.000 millones de euros en los próximos diez años para cumplir con los objetivos de eficiencia energética de los edificios establecidos por la Unión Europea, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Este volumen de inversión es inasumible para las arcas públicas y los propietarios y gestores de edificios se encuentran con que no hay en el mercado soluciones de financiación que se ajusten a las necesidades de estas intervenciones en los inmuebles.

La falta de financiación es, de hecho, el primer obstáculo para mejorar el parque edificatorio español, que se sitúa entre los menos eficientes del Europa en términos energéticos. Para romper este círculo vicioso, es imprescindible la colaboración público-privada. La buena noticia es que hay un enorme volumen de capitales privados a la búsqueda de oportunidades inversión con garantías y a largo plazo.

Greenward Partners, la primera empresa de capital ecológico de España, ha desarrollado una serie de soluciones con eficacia probada en otros mercados para vehicular el flujo de estos fondos hacia la inversión en eficiencia energética de edificios, la primera de las cuales es la creación del Programa de Activación de Capital Ecológico en Edificios (PACE), un sistema que permite canalizar los capitales privados a la financiación de proyectos de eficiencia, sin desembolso para los propietarios o gestores de inmuebles, sin coste para la Administración y en condiciones atractivas para los inversores a largo plazo, en términos de vencimiento, garantías y rentabilidad.

Para facilitar el desarrollo de estas soluciones, Greenward ha preparado una propuesta de modificaciones legislativas y, ahora, presenta esta Guía Greenward sobre la implantación del programa PACE.

El objetivo de este documento es servir como una guía práctica que facilite a los gestores municipales la implantación de políticas públicas para la consecución de estos retos durante toda la fase de su desarrollo.

Descargar Guia Greenward aqui

Expertos internacionales defienden en Madrid la importancia de los bancos verdes para financiar la transición ecológica

Madrid, 10 de diciembre de 2019.— Los bancos verdes son la mejor herramienta para apoyar las inversiones necesarias contra el cambio climático y “financiar el cambio del marrón al verde” desde la colaboración público-privada. Esta es una de las principales conclusiones de una jornada organizada este martes por Greenward Partners y la Coalition for Green Capital en el auditorio del Instituto de Crédito Oficial (ICO) en Madrid.

La falta de financiación es el gran obstáculo para que despeguen las inversiones requeridas por los países en su transición hacia una economía descarbonizada, de acuerdo con los expertos internacionales reunidos en la jornada, coincidiendo con la celebración en la capital española de la Cumbre del Clima COP25.

“Necesitamos un billón de dólares al año de inversión adicional en energías limpias para mantener el calentamiento global por debajo de los dos grados, pero los fondos públicos todavía son insuficientes para financiar el cambio del marrón al verde”, ha advertido Rob Youngs, director de Programas de la Coalition for Green Capital. “Por ello, los países deben esforzarse por canalizar cada vez más inversiones privadas hacia proyectos climáticos”, ha añadido.

Mesa de ponentes

En este contexto, numerosos países han puesto en marcha bancos verdes o green banks en los últimos años, con el objetivo de agregar y asignar recursos financieros de forma eficiente para alcanzar objetivos de impacto en la lucha contra el cambio climático. “Es una iniciativa nueva en España, pero está muy consolidada en otros países”, ha explicado el presidente del ICO, José Carlos García de Quevedo, durante la apertura de la jornada.

“Los objetivos de sostenibilidad han llegado para quedarse y solo pueden ser afrontados desde la colaboración público-privada”, ha defendido García de Quevedo, convencido de la importancia de que las instituciones públicas y las compañías privadas vayan de la mano para hacer frente a los desafíos medioambientales. “Debemos unir fuerzas y experiencia para impulsar las inversiones verdes y tenemos que hacerlo con el mercado, no contra el mercado”, ha insistido.

Desde el sector privado, Eduardo Brunet, CEO y fundador de Greenward Partners, se ha sumado al llamamiento del presidente del ICO y ha defendido la necesidad de “trabajar en equipo” para cubrir el actual déficit en inversiones para la transición ecológica a través de bancos verdes como los que ya funcionan de manera exitosa por todo el mundo.

“Es cierto que nos rodea un cierto pesimismo por las evidencias cada vez más demoledoras sobre las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero hay un aspecto claramente positivo, y es que el cambio climático nos iguala a todos y todos debemos colaborar para combatirlo. Y aquí viene el optimismo: cuando el ser humano se pone una meta, se arremanga y trabaja en equipo, no hay nada que se nos resista”, ha afirmado el representante de Greenward, la primera empresa especializada en la activación del capital ecológico en España.

“Hemos llevado a los astronautas a la Luna con menos tecnología de la que tiene hoy cualquier móvil, hemos erradicado enfermedades que parecían invencibles y hemos sacado de la pobreza y del analfabetismo a miles de millones de personas”, ha detallado Brunet, como ejemplo de otros grandes desafíos a los que la humanidad se ha enfrentado con resultados positivos en el pasado.

Con respecto a los retos específicos que plantea el cambio climático, Brunet y los demás especialistas internacionales reunidos en Madrid han destacado el enorme potencial de los bancos verdes para derribar “los obstáculos que impiden que la financiación climática despliegue todo su potencial”, como las trabas regulatorias, la falta de incentivos o la dispersión de actores públicos y privados.

La jornada ha contado con la participación de responsables de algunas de las instituciones más pioneras e importantes del mundo en financiación verde, como Rosa Sánchez-Yebra, vicegobernadora de Estrategia de Desarrollo Social del Council of Europe Development Bank; Andrea Colnes, directora de Desarrollo Internacional de la Coalition for Green Capital; Peter Sweatman, CEO de Climate Strategy; Rob Youngman, Team Leader del Centre on Green Finance and Investment de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y Craig Weise, CEO de New Zealand Green Investment Finance.

La concentración atmosférica de CO₂ medida por el observatorio Mauna Loa de Hawái, a 3 400 m de altitud y en uno de los ambientes más limpios, secos e intactos del planeta, alcanzó un nivel récord de 415,64  ppm el pasado 15 de mayo.

“Este nivel no es solo el pico estacional más alto registrado en 61 años de observaciones, sino también el más alto experimentado nunca por la humanidad y el más alto también en un período de millones de años”, aseguraba entonces el Dr. Pieter Tans, director científico del centro.

Los primeros registros históricos de Mauna Loa mostraban aumentos anuales de 0,7 ppm. En la década de los 90, dicha tasa de crecimiento interanual se situó en un promedio de 1,5 ppm y ascendió a 2,2 ppm en la década posterior.

El registro promedio mensual del pasado mes de mayo fue 3,5 ppm más alto que el del mismo mes de 2018, evidenciándose así el mayor crecimiento interanual experimentado nunca. Probablemente, como consecuencia de ello, el mes de julio de 2019 fue nuevamente el mes más cálido registrado en la Tierra: 0,04 ℃ por encima de la anterior marca de julio de 2016.

Hay evidencia abundante y concluyente de que los escenarios récord y la aceleración del cambio climático están causados por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. El mundo está tomando conciencia y se está actuando, pero ¿en suficiente medida?.

Probablemente no. Muestra de ello es la falta de atención hacia el parque edificado como gran elemento contaminante: un tercio de las emisiones globales de CO₂ se producen en los usos relacionados con los edificios y, sin embargo, sus tasas de rehabilitación energética siguen siendo todavía bajas.

Y aún hay más. Existe una gran fuente de valor oculta en la edificación, de naturaleza energética y por tanto no visible, que está siendo desaprovechada. Es lo que en Greenward Partners denominamos capital ecológico.

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¿Es el parque residencial español un mercado propicio para invertir en eficiencia energética? Aunque hasta la fecha la renovación de viviendas prácticamente se ha limitado a las inspecciones técnicas de edificios impulsadas por los distintos ayuntamientos, el sector de la rehabilitación tiene una oportunidad única para desarrollarse. Esto es así, según la compañía Greenward Partners, porque de los 86.476 millones de euros que son necesarios para revertir esta situación más de la mitad están relacionados con la edificación. Son cifras aportadas por el Ministerio para la Transición Ecológica.

Esta empresa, especializada en la financiación de proyectos destinados a la mejora de la eficiencia energética, ha presentado un informe donde desgrana cuáles son las principales oportunidades de inversión para dinamizar la economía española. Idealista/news entrevista a Eduardo Brunet, CEO de Greenward Partners.

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Estos bancos ecológicos tienen un mandato claro: multiplicar y acelerar el impacto de los limitados fondos públicos y, sobre todo, servir como canalizadores de la inversión privada para aprovechar la experiencia, flexibilidad y agilidad del mundo empresarial.

Ya es una realidad innegable. Según una reciente encuesta del Real Instituto Elcano, el 97% de los españoles está de acuerdo en que el cambio climático existe. Una vez identificada la amenaza con tanta claridad, gobernantes, empresarios y otros líderes mundiales están trabajando para encontrar la mejor forma de combatirla. Y entre esas soluciones, debemos poner el foco en la financiación, imprescindible para llevar a cabo las inversiones necesarias frente al desafío de descarbonizar nuestra economía.

El Acuerdo de París en 2016 marcó un hito en la lucha contra el cambio climático y nos presentó un escenario marcado por un billonario déficit de inversión para revolucionar el modelo económico y energético. No basta con los recursos públicos, que son limitados: hay que atraer urgentemente al capital privado para invertir de forma ágil, eficiente y a gran escala en esta necesaria transición.

Aquel pacto trasladó la iniciativa desde la órbita internacional o supranacional hacia el ámbito doméstico, a través de planes de acción nacionales para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Pasamos del entorno global a una esfera glocal, lo que implica también la adaptación y evolución de la actual arquitectura de financiación para proyectos climáticos.

Se trata de combinar la participación en objetivos internacionales de interés público con la responsabilidad local en la búsqueda de soluciones adaptadas al ecosistema y a las particularidades de cada país, desarrollando regulaciones y movilizando recursos al mismo tiempo que se simplifica el complejo sistema de intermediación a través de fondos bilaterales y multilaterales.

En esta esfera glocal, debemos impulsar también en España el modelo exitoso de los bancos verdes, entidades locales especializadas en la financiación de medidas de mitigación y adaptación frente al cambio climático. De titularidad mayoritariamente pública, estos bancos ecológicos tienen un mandato claro: multiplicar y acelerar el impacto de los limitados fondos públicos y, sobre todo, servir como canalizadores de la inversión privada para aprovechar la experiencia, flexibilidad y agilidad del mundo empresarial.

¿Qué ventajas competitivas ofrecen estos bancos verdes? En primer lugar, son independientes y tienen un mandato nítidamente definido: reducir barreras y asignar financiación eficiente para la lucha contra el cambio climático. Permiten agregar recursos privados y públicos, tanto nacionales como supranacionales, para el desarrollo de políticas públicas y la consecución de objetivos de impacto. En otras palabras: los bancos verdes ponen al capital privado -como los grandes fondos de inversión o de pensiones- a trabajar por el bien común.

Las voces más acreditadas llevan tiempo insistiendo en esta idea. «Para conseguir llegar a las cero emisiones en este siglo, los Gobiernos tendrán que maximizar su capacidad de adjudicar enormes cantidades de inversión privada en infraestructuras bajas en carbono y los bancos verdes pueden acelerar este cambio tanto a nivel nacional como regional», ha dicho Ángel Gurría, secretario general de la OCDE. «El banco verde es el instrumento a través del cual los Gobiernos pueden involucrar al sector privado e implementar la financiación superando barreras», ha explicado Michael Eckhart, director general de Citigroup y uno de los líderes mundiales en financiación contra el cambio climático.

En su reciente libro El Green New Deal global, el divulgador Jeremy Rifkin también apuesta por la creación de bancos verdes en todos los países, a nivel estatal y regional, como una de las medidas cruciales para hacer frente al colapso que él calcula para 2028 de los activos económicos vinculados a las energías que proceden de fuentes fósiles.

Dentro del amplio abanico de instrumentos que gestionan y promueven los bancos verdes, estas instituciones sirven para movilizar capital, aportar financiación y garantías e impulsar la innovación en productos y soluciones a través de proyectos piloto y sandboxes, así como habilitar y acelerar mercados.

Desde Greenward, la primera empresa española que persigue la activación de capital ecológico, defendemos la implantación en nuestro país de este esquema de colaboración público-privada como una forma inteligente, eficiente y compartida para transformar el panorama energético. En marzo asistí en París a la primera Cumbre Internacional de Bancos Verdes, donde representantes de más de 50 países trabajamos durante dos días en la articulación de propuestas concretas para consolidar y ampliar el alcance de estas entidades.

En aquel encuentro fuimos testigos de la materialización de los proyectos de Sudáfrica y Ruanda, que son solamente dos de los más de 15 bancos verdes que hoy existen en todo el mundo, desde los casos de éxito de Connecticut o Nueva York en Estados Unidos hasta Reino Unido, Suiza, Australia, Japón, Indonesia o Malasia, así como agencias y fondos especializados que funcionan bajo el mismo modelo dentro de los bancos nacionales de desarrollo en América Latina y Asia.

La tendencia es clara: en EEUU se ha tramitado una propuesta para crear desde cero un Banco Verde federal, en Europa se está estudiando la posibilidad de dar vida a un Banco Verde en el contexto del Green New Deal y en China nos llevan la delantera en la estructuración de instituciones especializadas en la financiación de proyectos climáticos y también trabajan en el lanzamiento de un Banco Verde central, por mencionar solo tres ejemplos significativos.

Necesitamos instituciones especializadas que sean capaces de dar soluciones innovadoras y canalizar eficientemente los ingentes recursos del ahorro privado que actualmente están infrautilizados. Los bancos verdes son una evidente historia de éxito y un modelo replicable en cualquier lugar del mundo. ¿A qué esperamos para abrir en España nuestro propio Banco Verde?

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