El Gobierno usará las ayudas de Bruselas para mejorar la eficiencia energética de 500.000 casas en tres años, aunque los expertos advierten de que será necesario el capital privado

Parece que ahora sí la rehabilitación del parque de viviendas españolas, ese enorme coladero de energía al que se ha metido poca mano, se pone seria. El Gobierno usará parte de los fondos europeos de recuperación para rehabilitar 500.000 viviendas en tres años. El objetivo es mejorar su eficiencia energética y conseguir la descarbonización del parque edificatorio. En principio, se destinarán 4.500 millones de euros hasta 2023. España ya estaba en el camino con distintos programas, entre ellos el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que contempla rehabilitar 1,2 millones de viviendas hasta 2030, con el objetivo de mejorar su eficiencia energética y combatir el cambio climático.

Es uno de los pilares y prioridades en toda Europa. Los edificios son el primer contaminante del planeta, responsables del 40% del consumo de energía y del 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero. La Comisión Europa, que reconocía el pasado octubre que la situación actual no es sostenible, ha aprobado la estrategia llamada Oleada de Renovación, que aspira a duplicar la tasa de rehabilitaciones en la próxima década para recortar las emisiones de gases de efecto invernadero, impulsar la recuperación y reducir la pobreza energética.

En España el asunto es serio y urgente. “Con un parque de 25,6 millones de viviendas y un promedio histórico de rehabilitación en torno a las 28.000 viviendas anuales (aunque en 2019 por fin se superaron las 30.000), tenemos una tasa de rehabilitación anual del 0,11%”, señala Sebastián Molinero, secretario general de Andimac, la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción. Y pone el foco en lo preocupante de la cuestión: “La obsolescencia edificatoria afecta y merma el principal elemento de ahorro de las familias españolas, la vivienda”.

La tasa en otros países europeos tampoco es muy generosa, de media está entre el 1% o 2%, pero la española hace muy difícil conseguir la neutralidad climática en 2050 (European Green Deal o Pacto Verde Europeo es la estrategia de la Comisión para ser el primer continente climáticamente neutro en esa fecha). De hecho, según el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos (CSCAE), más de 10 millones de viviendas presentan necesidades de rehabilitación en España. Solo un 4% de los edificios cuenta con la certificación energética óptima, y la mayoría, sin aislamientos térmicos en su envolvente, se han convertido en auténticos depredadores de energía. “Las 500.000 viviendas que el Gobierno plantea rehabilitar en tres años son un buen impulso para sentar las bases de la orientación correcta que debe tomar la ola de renovación urbana que es necesaria para transformar nuestros pueblos y ciudades en esta próxima década, optimizando recursos”, señala el presidente del CSCAE, Lluís Comerón.

Riesgos

Pero ojo porque el plan para hacer un buen uso de esos fondos puede hacer aguas. “Las ayudas públicas, por sí solas, no serán suficientes. Será necesario articular una estrecha colaboración con el sector privado”, cree Eduardo Brunet, fundador y consejero delegado de Greenward Partners. “Es necesario atraer capital privado en los plazos e importes necesarios, puesto que en renovación de edificios se estima una necesidad adicional de unos 45.000 millones en los próximos diez años en España para cumplir con los objetivos de eficiencia energética de los edificios establecidos por la Unión Europea”, añade.

Aquí, en la financiación verde, está la patata caliente. El nuevo mantra que viene desde Bruselas es el blended finance o financiación combinada entre subvenciones, ayudas, garantías y créditos blandos del sector público y capital en escala desde el sector privado. “Caer en la tentación de una rápida dilapidación de estas ayudas europeas a través de subvenciones e inversión directa finalista desde el sector público sería la perdida de una oportunidad histórica y se alejaría de ese concepto de nueva economía que subyace también como pilar del Pacto Verde o EU Next Generation”, dice Brunet.

La cuestión es que los proyectos que mayor impacto tienen en el ahorro energético y la descarbonización y, por tanto, con más papeletas para recibir ayudas públicas —han de ser aprobados por Bruselas y sometidos a procesos de verificación—, serán las renovaciones integrales que tratan envolventes, sistemas de climatización y gestión energética inteligente. Estos proyectos de rehabilitación tan ambiciosos pueden conseguir ahorros energéticos de hasta el 70%.

Estas obras son muy costosas para la pobre economía vecinal y, además, las ayudas públicas suelen abonarse una vez está terminada la obra. “De media, cubren en torno al 50% o 60% del coste de las obras, aunque en algunos casos se puede llegar a un porcentaje mayor si se combinan ayudas de diferentes niveles de la Administración”, explica Jorge Saénz de Miera, director de Avanza Credit de Deutsche Bank. Para financiarse los vecinos suelen recurrir a entidades bancarias, aunque no todas están por la labor de cubrir a este colectivo. En Deutsche Bank, “el aislamiento de fachadas representa el 90% de las obras que financiamos dentro del bloque de mejora de la eficiencia energética y el 10% restante son sustitución de calderas de carbón e instalación de placas fotovoltaicas”, comenta Saénz de Miera. Otra opción que tienen los vecinos es la de acudir a una empresa de servicios energéticos, que puede asumir la inversión inicial y recuperarla con los ahorros energéticos generados. El cliente no tiene que afrontar ningún desembolso y desde el comienzo disminuye su consumo energético.

El problema es conseguir financiaciones a largo plazo, más de 15 años o 20 años, para que la totalidad o mayor parte del coste sea cubierto a través de los ahorros energéticos y sin las temidas derramas. En este punto es donde los fondos y vehículos de financiación especializados tienen mucho que decir. “Estos financiadores especializados están en la mejor posición para ofrecer y participar en soluciones y productos innovadores, como modelos de eficiencia como servicio, sistemas de repago a través de la factura energética, contratos de compraventa de negawatios — unidad de medida que cuantifica la potencia ahorrada en un proceso gracias a una tecnología—, o sistemas de compensación de edificabilidad”, opina el fundador de Greenward Partners. Esta compañía propone la traslación a España del sistema de financiación PACE (programa para la activación de capital ecológico en edificios), modelo de colaboración público-privado, intermediado desde el municipio, que permite canalizar los capitales privados e ir a plazos de 20 años.

En Andimac creen que, además de dinero, se necesitan otras palancas de refuerzo para que la rehabilitación coja ritmo. Entre ellas, “es necesario un fondo de garantía diseñado para familias vulnerables y una gestión a nivel nacional sencilla y garantista, lo que generaría enormes sinergias en los costes de comunicación y, al mismo tiempo, su efecto en los consumidores sería mucho mayor”, apunta Molinero. “Sin esto tendremos una bolsa de dinero que se podrá ejecutar”, dice. El CSCAE insiste en que es necesario que la ola de renovación que se ponga en marcha en España con los fondos europeos plantee se plantee de forma integral: desde la vivienda a la regeneración de barrios.

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Una de las medidas estrella para superar la crisis económica provocada por el Covid-19 es la rehabilitación de edificios, porque genera mucho empleo. Pero sólo es rentable a largo plazo, lo que supone una seria barrera para captar inversión. Un sistema importado de EEUU puede solucionarlo, mediante la titulización de los préstamos, sin coste para propietarios e inquilinos.

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima -una de las palancas de la recuperación- quiere destinar 40.000 millones de euros para ello hasta 2030, y pretende que el 80% sea privado, algo muy complejo, por la escasa rentabilidad a corto plazo y por barreras legales, como la necesidad de que haya un acuerdo entre los propietarios de los inmuebles para acometer las reformas.

Ahora bien, un sistema nacido en California en 2009, denominado Property Assessed Clean Energy (Pace) permitiría seducir a los bancos y los fondos de inversión para que aportaran el capital, a cambio de una rentabilidad del entorno del 6%, y sin coste para propietarios e inquilinos. El Pace se aplica en EEUU, Canadá y Australia, y desde su aparición ha captado unos 7.000 millones para rehabilitar edificios.

Greenward Partners, firma especializada en financiar la eficiencia energética, se ha puesto manos a la obra con el Pace (lo ha traducido como Programa de Activación Ecológica en Edificios, para mantener el acrónimo) y ha contratado los servicios del bufete Pérez Llorca para analizar cómo encajarlo en nuestro ordenamiento jurídico.

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Cómo financiar la mejora de la eficiencia energética en su municipio sin coste para las cuentas públicas

Los edificios son el primer contaminante del planeta, responsables del 40% del consumo de energía y del 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por tanto, su potencial para la mejora de la eficiencia energética -su ahorro potencial en energía y en volumen de emisiones- constituye una enorme oportunidad. El presidente de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), Faith Birol, ha señalado que “la eficiencia energética es la primera fuente de energía de este planeta”, pero en su mayor parte permanece oculta en el parque edificado.

España necesitará invertir 40.000 millones de euros en los próximos diez años para cumplir con los objetivos de eficiencia energética de los edificios establecidos por la Unión Europea, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Este volumen de inversión es inasumible para las arcas públicas y los propietarios y gestores de edificios se encuentran con que no hay en el mercado soluciones de financiación que se ajusten a las necesidades de estas intervenciones en los inmuebles.

La falta de financiación es, de hecho, el primer obstáculo para mejorar el parque edificatorio español, que se sitúa entre los menos eficientes del Europa en términos energéticos. Para romper este círculo vicioso, es imprescindible la colaboración público-privada. La buena noticia es que hay un enorme volumen de capitales privados a la búsqueda de oportunidades inversión con garantías y a largo plazo.

Greenward Partners, la primera empresa de capital ecológico de España, ha desarrollado una serie de soluciones con eficacia probada en otros mercados para vehicular el flujo de estos fondos hacia la inversión en eficiencia energética de edificios, la primera de las cuales es la creación del Programa de Activación de Capital Ecológico en Edificios (PACE), un sistema que permite canalizar los capitales privados a la financiación de proyectos de eficiencia, sin desembolso para los propietarios o gestores de inmuebles, sin coste para la Administración y en condiciones atractivas para los inversores a largo plazo, en términos de vencimiento, garantías y rentabilidad.

Para facilitar el desarrollo de estas soluciones, Greenward ha preparado una propuesta de modificaciones legislativas y, ahora, presenta esta Guía Greenward sobre la implantación del programa PACE.

El objetivo de este documento es servir como una guía práctica que facilite a los gestores municipales la implantación de políticas públicas para la consecución de estos retos durante toda la fase de su desarrollo.

Descargar Guia Greenward aqui